El tobogán atrapador

RESULTA QUE el Tío Chiflete las llevó a las nenas a la plaza y se puso a jugar con ellas. Primero fueron al sube y baja, y las sentó a las nenas en un asiento y se subió él en el otro. Pero no podían subir y bajar, porque el Tío estaba un poco gordo y el sube y baja no se movía. Después fueron al arenero, pero una nena se puso a llorar porque el tío se había sentado arriba de su castillo y lo había aplastado todo.
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Preparativos para salir

RESULTA QUE Francisca, Laura, la mamá y el Tío Chiflete habían decidido ir a pasar el día a una pileta. Se levantaron temprano y empezaron a preparar el bolso.

locura

– Por favor tío, – dijo la mamá – apurate a juntar todas tus cosas porque no quiero atrasarme por tu culpa.

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Como entenderse con los perros

RESULTA QUE la mamá, Francisca, Laura y el Tío Chiflete habían ido de compras. Tenían que comprar botones y varias cosas de supermercado.

Pero cuando estaban por entrar en la mercería, apareció un perro malo que les gruñía y no los dejaba pasar.

– Grrrrrr – les hacía mostrando los dientes.

Entonces el Tío Chiflete dijo:

– Déjenme a mí, que yo sé hablar en idioma perro.

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Paseo Accidentado

RESULTA QUE la mamá mandó a las nenas con el Tío Chiflete a comprar un limón. El tío Chiflete le dijo que ya que estaba, podía llevarlas al shopping a pasear un rato y ver vidrieras. La mamá le dijo:

– Está bien, pero no vuelvan tarde porque estoy por hacer la comida. Tomá Tío Chiflete este billete de 20$. No gastes más de 10$, y traeme el vuelto.

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Invasión de gatos

RESULTA QUE un día el Tío Chiflete encontró tres gatitos en un baldío. Eran muy lindos, todos grises con manchitas blancas, y muy mimosos. El Tío los levantó, se los puso en los bolsillos del saco y se los llevó a la casa.

Cuando llegó, Francisca y Laura se pusieron muy contentas con los gatitos, y estuvieron toda la tarde ayudando a cuidarlos y jugando con ellos. Pero los gatitos hicieron mucho lío: la rasguñaron a Laura, se treparon a los muebles y los estantes, hicieron pis y caca por todos lados, volcaron la leche sobre la alfombra y clavaron las uñas en los sillones. Peta se enojó mucho.

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La muñeca Chifletona

RESULTA QUE Francisca no quería jugar a las muñecas.

El Tío Chiflete le preguntó porqué, y ella le contestó que esas muñecas eran muy aburridas, porque no hacían nada.

– ¿Y qué querés que hagan? – preguntó el Tío.

– Que canten.

– Hmmm. Vamos a ver – dijo el Tío, y se fue con la muñeca a lo del Vecino Inventor.

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Cuentos por computadora

RESULTA QUE un día Francisca y Laura querían escuchar cuentos. El Tío Chiflete ya les había contado los dos o tres que sabía, y decidió llevarlas a lo del Vecino Inventor.

– Necesitamos unos cuentos, Vecino – pidió el Tío.

– Vamos a ver si podemos sacarlos de la computadora – contestó el Vecino.

Después de un rato de tocar teclas y pensar, de la máquina salió un papel que decía: «Había una vez un colorín colorado»

– Ese cuento es muy cortito, Vecino. Quiero otro más largo.

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Arreglos y Desarreglos

Resulta que un día el Tío Chiflete se puso a desarmar el lavarropas, porque le parecía que no lavaba bien la ropa.

Cuando Peta lo vio, en lugar del lavarropa había una montaña de piezas, tornillos, tuercas, alambres y cosas raras.

– ¿Porqué desarmaste ese lavarropa, Tío? – preguntó Peta.

– Porque me pareció que no andaba bien. Esta camiseta me encogió y me salió toda teñida de naranja.
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El perrito revoltoso

RESULTA QUE al Tío un amigo le regaló un perrito. Pero cuando lo llevó a la casa, Doña Peta no quiso saber nada, porque los perros necesitan espacio y hacen desastres.

– Pero éste no va a hacer nada malo – dijo el Tío. – Yo me voy a ocupar de que esté todo ordenado y limpio.

– Vas a ver que yo tengo razón…

– Tiene cara de ser muy educado y obediente – insistió el Tío.

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