Altún, Bajín y Gordón

Resulta que los chicos se peleaban y se insultaban:

– Pifucio dedo sucio!

– Berberecho enano mal hecho!

– Plomín plomo sin fin!

Entonces la maestra les explicó que eso estaba mal y les contó este cuento:

Había una vez un Señor que se llamaba Altún, y era muy muy alto. Había otro señor que se llamaba Bajín, y era muy muy bajito. Como Altún y Bajín eran muy amigos, siempre se encontraban en el restorán y comían juntos.

Había otro Señor que comía en el mismo restorán, que se llamaba Gordón, y era muy, pero muy, pero muy… flaquito. Altún y Bajín nunca lo invitaban a comer con ellos, y además el Sr. Gordón siempre tenía que explicarles a Altún y Bajín que él no tenía la culpa de llamarse Gordón y ser flaquito.

Hasta que un día vino una Sra. que se llamaba Flaquina, y era bastante, bastante gordita. El Sr. Gordón la invitió a sentarse con él para comer juntos, y ella dijo que sí.

Desde entonces, el Sr. Gordón ya no se preocupó más por llamarse Gordón, ni les tuvo que dar explicaciones ni a Altún ni a Bajín.

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