El nombre del conejo

RESULTA QUE en el jardín de infantes tenían un conejo, y había que ponerle nombre. Martina le quería poner Martincita.

Berberecho le quería poner Berberechito.

Plomín le quería poner Plomincito.

Pifucio le querí a poner Federiquito.

La maestra propuso ponerle algún nombre bien de conejos. Los chicos dijeron: Orejita. Naricita. Bigotito. Colita. Conejín.
Continuar leyendo «El nombre del conejo»

Negranieves y los 7 enanos malcriados

Resulta que una vez Plomín le pidió a la maestra que por décima vez les contara el cuento de Blancanieves.

– Pero ya estoy aburrida de contar el mismo cuento – dijo la maestra.

– Que no sea el cuento de siempre – dijo Pifucio.

– Un cuento inventado por Ud. – dijo Martina.

La maestra pensó un rato y contó:

Había una vez una joven llamada Negranieves, que vivía en una casita del bosque con 7 enanos malos. No eran malos del todo, pero eran muy pedigüeños, malcriados y haraganes.

Continuar leyendo «Negranieves y los 7 enanos malcriados»

El juego de decir que no

Querés jugar a la mancha ? – preguntó Plomí n a Go nzalo.

– No, no quiero. Mejor juguemos a la pelota…dijo Gonzalo

– No, si vos querés yo no quiero, dijo Plomín tenía muchas ganas de molestar a los demás.

Gonzalo preguntó: – ¿A qué querés jugar?

Y Plomín le dijo: – A decir que no a todo.

Continuar leyendo «El juego de decir que no»

La torta salada

RESULTA QUE Pifucio fue a la cocina a ver si había algo de comer. Pero la mamá le dijo:

– No comas nada dulce que después no comés comida.

– ¿Y entonces que puedo comer? – preguntó Pifucio que tenía hambre.

cuento de la torta

– Algo salado. Papitas fritas, aceitunas, algo así.

– Hmmm, algo salado – pensó Pifucio. – ¡Ya sé!. Acá hay una rica torta. Le pongo sal y listo.
Continuar leyendo «La torta salada»