Más bromas plomas

RESULTA QUE un día Plomín le hizo un chiste a Berberecho. Le dijo:

– ¡Loquito!

Y cuando Berberecho se enojó, Plomín siguió diciendo:

… lo quito de acá y lo pongo allá – mientras se sacaba un pañuelo de un bolsillo y se lo ponía en otro. Después le dijo:

– ¡Sonso!

Y cuando Berberecho lo miró enojado, siguió diciendo:

– ¡Sonso! ¡Sonso! … son solamente las dos de la tarde. – y se puso a reir como un loquito.

Lo mismo le hizo a Pifucio y a Gonzalo. Todos los nenes estaban muy enojados, y entonces Martina dijo:

– Van a ver como a mí no me insulta. – y fue a verlo.

– Hola Plomín, ¿sabés que hora es? – dijo Martina.

– Sonsa… – dijo Plomín, y después se quedó callado, ¡porque no se le ocurría como seguir!.

– Así que diciéndome sonsa, – dijo Martina – ya vas a ver con la maestra. – Y fue a decirle a la maestra. La maestra lo retó a Plomín por decirle sonsa a Martina, y Plomín dejó de hacer chistes plomos.

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