Ravioles de pavotol

RESULTA QUE un a mañana, Martina, Plomín y los demás jugaban, mientras Berberecho los miraba de lejos.

– ¿Vamos a preparar unas milanesas?- dijo Plomín.

– Bueno – dijo Martina. ¿De qué las querés?

– De tontol, tonta.

– ¿Y también una Sopa de Bobalín, bobo?

– Sí.

Y hacían como que preparaban la comida y la servían en platitos. Y cuando la probaban, ponían caras raras y hablaban como bobos. Siempre le ofrecían un poco a Berberecho, pero ese día él no quería jugar con nadie.

También hicieron Ravioles de Pavotol, Jugo de Tontolina para acompañar, y Helado de Sonsol, de postre.

Cuando llegó la hora de comer, Berberecho dijo que él no iba a almorzar.

– ¿Porqué no querés comer, Berberecho? – le preguntó la maestra.

– Porque no.

– Pero está muy rico…

– No quiero.

– ¿Pero porqué no comés una milanesa?

– Porque tienen tontol.

– ¿Y entonces una sopa?

– No, porque tiene bobalín.

– ¿Pero que estás diciendo, Berberecho? – preguntó la maestra.

– Que la comida tiene además Pavotol, Tontolina y Sonsol. Y si la como me voy a poner tonto, bobo, pavote, tontolín, y sonso.

– ¿Quien te dijo que la comida tiene todo eso?

– Los chicos, cuando la estaban cocinando.

– Pero no, Berberecho, la comida no tiene nada raro. Cuando los chicos dijeron eso era jugando.

-¿En serio? – preguntó Berberecho.

– Claro que sí – dijo la maestra. Y lo convenció de que podía comer la comida. Berberecho la comió, pero miró y olió veinte veces cada bocado antes de probarlo, y tardó un montón en terminar.

Desde ese día, cada vez que los chicos se portaban mal o hacían algún lío, la maestra les decía:

– ¿Pero que les pasa hoy? ¿Tomaron Sopa de Bobalín? ¿O comieron Milanesas de Tontol? ¿O Ravioles de Pavotol? ¿ O Jugo de Tontolina ? ¿O Helado de Sonsol?

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