Zapatos

RESULTA QUE Pifucio fue a tomar la leche a la casa de Berberecho. Cuando la mamá lo fue a buscar, Pifucio le contó que el papá de Berberecho era un ciempiés.

– ¿Cómo? – preguntó la mamá extrañada.

– Si mamá, un señor que debe tener un montón de pies.

– Pero no puede ser, Pifucio. Los señores tienen sólo dos pies. Los ciem­piés son unos gusanitos muy chiquitos que tienen un montón de pies. Decime, Pifucio, ¿porqué te parece que tiene que haber tantos pies en la casa de tu amigo?

– Porque había un montón de zapatos, mamá. Zapatos de todo tamaño, de todo color, abotonados, acordonados, mocasines, zapatones y zapatitos.

– ¿Estaban sueltos o en cajas?

– Todos en sus cajitas.

– Pero no, Pifucio, yo te voy a explicar. Lo que pasa, es que el papá de tu compañero debe tener una zapatería, y todos esos zapatos son para vender.

Además, ¿dónde viste un ciempiés con zapatos?

– Pero mamá, ¿no te das cuenta? Los ciempiés no usan zapatos, ¡porque los tiene todos el papá de Berberecho!

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